DIEZA RAZONES PARA ODIARTE

10 razones para odiarte

“Diez razones para odiarte”, gentileza de Marimandi, una solterona del montón. La palabra odio es una de esas que tienen regustillo, de esas que cuando las dices, las paladeas y que para que cada uno tienen un sabor diferente. Esto es como las croquetas de algunos bares que para cada cual tienen un sabor, no sabes si es pollo, jamón o cocido, unas cuatro estaciones de lo más agradecido…Pues el odio es algo semejante y pensando esto te viene a la memoria aquella maravillosa actitud que tenías ante lo desconocido cuando eras niño y que nuestros padres intentaron inculcarnos, “cuando no sepas algo, consulta el diccionario”. Un sutíl movimiento de padre para quitarse de encima la labor de dar respuesta a un adolescente al que ya no le sirve porque te lo digo yo. Según mi diccionario, odiar es: Sentir odio o aversión por alguien o por algo. Según el diccionario que consultaban nuestra madres, es algo muy feo.

Con estas acepciones te posicionas ante la vida y te das cuenta que la palabra cobra vida tras una ruptura sentimental. Y es que hay veces que hay que agradecer a las personas su torpeza a la hora de afrontar la vida que te permite, siempre en un futuro, generar nuevos sentimientos, según nuestra madre, bien feos. Pero últiles para seguir adelante. Tengo diez razones para odiarte, ni cinco ni 23, diez argumentos por los que agradecerte que algún día esas mariposas en el estomágo dejaran de aletear. Hay que recordar que todo son metáforas que tu tripa cervecera no es la reserva de la biosfera. Tengo que odiarte por pensar en mí, porque no eres tu soy yo, sí claro eres tu el que tiene los santos ….. de decirme que cambias las mariposas por alguna mosca cojonera con rabito y moño, o mejor aún, con patas de gallo y un carné de fidelidad en el Decthalon. Tengo que ponerme a tus pies al escuchar “quiero que sigas tu camino”, claroooo, eso dicen los constructores en el Pirineo cuando te ponen una casa unifamiliar en pleno cauce del río, total el agua se puede manejar…

Debería perdonarte la vida por hacermelo todo más fácil y seguir adelante con tu vida como si nada, empezando de cero. Y digo empezar de cero con tu edad no volviendo a esos maravillosos años de adolescencia plena en los que los colores chillones ejercían su labor como atuendo de pavo real, ahora a lo sumo, hablamos de redondo de pavo. Que tenemos una edad, que esa no desparece con las mariposas…

Miles de gracias por seguir dando muestras de realismo al ser capaz de reunir los recuerdos de seis años de vida en una caja de zapatos, una habilidad propia de los magos, chico yo prestaría mis dotes a cualquier juzgado de primera instancia que parecen que hayan descubierto de nuevo la linotipia.

Y así suma y sigue.. y ahora me pregunto por qué mi madre dice que el odio es una cosa fea si yo te he agradecido cada razón por la que he podido experimentar un nuevo regustillo de odio. Hoy me sabe a cocido y mañana quizás a jamón pero sigo dando las gracias por esas diez razones por las que ahora tengo una caja de zapatos, una jaula llena de mariposas y un libro de pronombres propios, todo ello sin volver a los granos, a la estima por el chandal y la camiseta ancha y a la lectura obligada de la “VALE” con test fatal sobre qué hacer para enganchar a tu chico… Ahora la respuesta sería clara, mi ex busca: Veterinaria con amor por los insectos, con grandes dotes generosas, práctica y que ocupe poco sitio y a poder ser que vista como cuando forraba su carpeta con las fotos de leo dicaprio.

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