MASOQUISMO FEMENINO

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El masoquismo femenino por Marimandi, una solterona del montón. La mujer desde su nacimiento está preparada para ser masoca. Para convertirse en una destructora de la realidad, esa práctica y diaria, puesto que sin visión catastrofista no tiene el mismo regustillo. Y es que todas somos, intensas por no llamarnos ni pesadas ni bipolares, con ciertos coqueteos con la exageración. Y esta visión sólo

puede tenerse cuando te replanteas tu vida, de una manera madura y centrada, JA JA JA esta es la excusa que nos damos a nosotras mismas y a nuestros allegados ante la obligación moral de hacer un reset, y ese reset queridas llega tras una ruptura sentimental, muchas veces, no, casi siempre patrocinada por el otro. Y ahí con la vida en tres maletas, el microondas bajo el hueco de la escalera y los miles de zapatos almacenados en casa de tus padres te obligas a pensar porqué esa necesidad nuestra de darle tantas vueltas a la vida y tantas lazadas al concepto pareja.
Y llegas a la conclusión que sin intensidad no hay vida, porque haciendo memoria y no mucha, recuerdas que tu pariente tenía la capacidad de ver la raíz de los problemas a la primera cuando tú, chica lista, te pasabas toda la tarde dándole vueltas y dándole pábulo a las opiniones de tus amigas, que como no, van en el mismo sentido. Y una cena con la familia política se convierte en un conflicto de estado cuando sabes que te pondrán arroz con guisantes, sin saber como decir NO sin llegar a faltar. Y ahí se pone en marcha la maquinaria de la maldad femenina, maldad porque siempre te pones en lo peor, y ya estás poniendo a la suegra de vuelta y media, delante de la pareja, porque sino no vale, sobre que mal gusto darte para comer las únicas dos cosas que no te gustan.
Circunstancia que se atenúa cuando corroboras que el amigo (pareja) nunca le ha contado a su madre que no te gusta el arroz y aborreces los guisantes. Y este capítulo se repite cada domingo y sube de tono porque ahora sí, si que sí, que esa señora que te mira de soslayo sabe que odias el arroz y como en las colonias de la DGA es capaz de sacar su imaginación a volar para no repetir plato pero sí ingredientes: arroz y guisantes.
Una buena comedura de tarro no es buena de verdad, si no te metes con las actividades extraparejiles del otro, y es que las cañas, se convierten en juergas desenfrenadas en las que se hablan de mujeres, los partidos de fútbol en consejos de guerra sobre las actividades extramatrimoniales, eso sí de los demás, que del tuyo no se diga nada y como no.. la estrella ese amor desaforado por los deportes, en este caso el ciclismo.
Y es que tú, como buena chica de pueblo sabes andar en bici, lo justo y necesario para que no se diga que no sabes ni esquiar, ni andar en el monte, ni hacer paredes… Y cuando han pasado los primeros meses o el primer año de paréntesis amoroso, sí esa época en la que cualquier interferencia sobrenatural de tu personalidad en la otra persona es captada como un ataque feroz a su espacio e identidad, se abre la caja de pandora o más bien, la sección de gangas en el Decathlon. Y ahí comprendes que la vida son cesiones y cedes a que te equipe de arriba abajo, eso sí manteniendo tu estilo, para dejarte las posaderas a lo largo de un camino tortuoso a dos ruedas entre piedras, charcos y demás.. y él llega a casa pensando que maravilla el deporte con mi chica y tu rumias, como siempre, la mejor de las maneras para hacerle ver que es mejor que se divierta en solitario haciendo bici sin comprender que ir de compras es sólo una parte de la vida social que hay que saber mantener en pareja. Y que tú no te obligas a ponerte el culo lleno de rojeces pero el, más le vale, tiene que aguantar que este año ninguna tienda comprende el estilo que te apetece llevar y aguanta de manera estoica las conversaciones contigo misma sobre el conjunto de los complementos.
Y lo hace simplemente porque te quiere, algo que tampoco entendemos, porque nosotras queremos con condiciones como si de un contrato de compraventa se tratara. Y no vale un te quiero… porque de manera continua te acompaña un yyyyyyyy… y el pobre se queda mirando y pensando “qué más querrá” y nosotras reflexionamos “mira que hay palabras en el diccionario español y siempre repite lo mismo”.
Y es que chicas nada es suficiente y lo suficiente siempre es escaso…y el día que nosotras dejemos de actualizarnos como los divers del ordenador, un día bien otros tres mal, dejaremos de ser esa maravillosa chincheta que ellos tienen en su asiento y que aunque sólo nos digan “te quiero”, eso chicas significa, te quiero con todos tus defectos y a pesar de tus virtudes.
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