CONSEJOS DOY…

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Marimandi trae a su nuevo blog una nueva entrada; “Consejos doy, todos pa ti los tengo”. Y es que en el mundo pareja o en el maravilloso territorio de la desparejada hay una circunstancia que se repite, el mundo consejo. Y no son de esos que pides porque tienes un fuerte temporal sobre las cejas y gracias a la voz “amiga” de un consejo vas depilando tirón a tirón todos los aspectos negativos quedándote un problema niqueladito… NO, los mejores consejos son aquellos que no pides y que se repiten sin cesar, porque al final, a todo el mundo le dan el mismo consejo que se va agrandando como una bola de nieve, y con tus ojeras de tres días y esa mala hostia que te caracteriza, te da en plena cara sin complejos.

Y es que cuando se cierne sobre ti un nuevo estado civil, soltera, acuden en tu ayuda aquellas personas que cuando estabas en pareja apenas te miraban de refilón y pensaban “que chico más desaprovechado”. Las nuevas buitres que antes iban de mosquitas muertas ahora desprenden energía a raudales como si de una pila alcalina se tratara. Como si nosotras, que bien, que estamos jodidas no nos acordáramos de esa cara de “felala” y esa postura de “mancia” que siempre han tenido y que ahora se esconden bajo un disfraz de “pava” y no real… Aiii maja como digo, arrieritos somos… que el dicho “pela la pava” lo hizo una dejada cuando a la de los consejos se los comía con cuchillo y tenedor.

Y como siempre, todo el mundo sabe de todo, que “tu tranquila que esto pasa en las mejores familias”, si ya lo sé, pero a ver que pasa si le pasa a la tuya. Que si lo más importante ahora eres tu.. nos ha jodido que es que te tienes que aguantar hasta en la sopa, comida para una, lavadora semanal para una, comida de chino para una (te dura el menú toda la semana), cama para una.. eso nos queda claro. Lo mejor es cuando la trascendencia pasa lo humano y roza lo divino con afirmaciones “esto ha pasado por algo”, vamos que aquí todo el mundo es la Aramís Fuster y te preguntas… dónde estabas guapa hace unas semanas, más que nada para darme un avance informativo, y evitar encontrarme con las cajas en la puerta, un beso en la mejilla, una jaula de llena de mariposas, un “lo siento mucho, tu vales un montón”, y las bragas de otra en mi mesilla…

Los primeros consejos dan paso a una segunda categoría que es más… por decirlo en fino, una tocadura de narices de campeonato. Porque cuando ya has salido de ese trance de mejora en el que por, “consejos”, te tienes que comer llega el segundo recopilatorio de Aramis Fuster con la personalidad de La Bruja Lola. Y digo esto porque tú, que eres muy bien mandada, has mejorado, te has puesto guapa y ya entras en competencia directa con la de los consejos, que tiene pareja, pero que tiene que seguir siendo la reina madre a donde va, vaya a ser, que un día pierda carrete y no tenga ninguna trucha en la red.

Y ahí los consejos… se tornan coordenadas de GPS hacia donde debes mirar en la búsqueda, hallazgo y remate masculino. “Aprovecha la soltería y venga coge lo que venga”, y tu con la cerveza en la mano, piensas, será…y esa misma noche te entra un señor con problemas serios con el desodorante, no sabes si lo ha perdido o es que nunca lo ha conocido, un yogurín con serios problemas de acné como si de leche fermentada se tratara y el novio de la de los consejos… Y analizas, piensas y vas hacia ella… “chica he estado pensando en tu propuesta y el único que me rebaja la nota media pero no me hace suspender el curso es uno que tiene novia”. Y ella que es una mujer evolucionada, trabajada, madura e inconsciente te dice “a por él”.

 Y es ahí donde piensas realmente en lo peligroso de dar consejos… En lo fácil que es ver la paja en el ojo ajeno y no el tronco que tienes sobre tus gafas y que aquellas personas que te dan consejos no tienen ni idea de lo que hablan. Porque te vuelves a casa con el teléfono del parejo de la Mula Francis en el bolsillo, te lo ha metido, mientras te decía “de aquí pa arriba” y analizando la vida y obra de la mancieta de honor, que siempre ha tenido la misma pareja, te das cuenta que apenas conoce lo que es la autoestima y que no ha tenido una entrevista seria con la dignidad. Y es que ella sí que ha seguido a pies juntillas uno de sus maravillosos consejos, amarrarse a un hombre cual farola en la mejor borrachera… Y te acuestas desmaquillada, con la ojera haciendo señas para aterrizar y con un leve dolor en el estómago pensando en tu dieta masculina, en aquella que por consejo de amiga te obliga a comer mandarinas cuando tu siempre has preferido las naranjas, en la que te empujan a contentarte con un pomelo y que probablemente te acabe sabiendo todo a limón. ¿Acaso aconsejar es la nueva versión del periodismo ciudadano? ¿O se trata de una campaña gubernamental para favorecer la automedicación sentimental? Consejos doy pa mi no tengo, porque tranquila, alguien será tan tan tan (prefiero omitir la palabra) de vendérmelos sin promediar pago en ello.

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