YO, TU CENTRO

Image

Marimandi, una solterona del montón habla hoy sobre lo difícil de mantener una relación de pareja y de aquellas mujeres que triunfan a golpe a de soga en el cuello y de fusta emocional. Y es que esa es la mejor fórmula, por lo menos la más duradera, porque para aquellas que vamos de estupendas, de dialogantes, de reflexivas… ahora tras años de relación abierta y consensuada nos comemos la soltería con cuchillo y tenedor.

Observando a tu alrededor con un cocacola zero te percatas de los fallos sistemáticos que has ido coleccionando como si de cartas perfumadas se tratara. Y ahora con el paso del tiempo, con esa madurez obligada, con ese aplomo que te da la dignidad femenina, que eso sí solteras somos pero dignas… si cotizáramos a la seguridad social bien seguro que levantaríamos al país con tanta digna por centímetro cuadrado que has sido tonta/lela/ilusa/diferente.

Y la historia te remite a grandes amores de época como el de Roma y Egipto. O crees que Cleoprata dialogaba con Marco Antonio su cesión de tierras, y una… ella sabía que su leche de burra estaba por encima de tanta bacanal y lo tenía bien atado del cogote y ella lista sabía donde apretar para tenerlo a sus pies. Y tú, moderna más que moderna, te eriges cual Juana de Arco encomendada a ser la más guay de las novias y llamas al diálogo para decidir que hacer el fin de semana, qué os apetece comer o simplemente qué ropa quieres que lleve a la cena con tu hermano. No, no y no. Fallo, fallo y fallo. Primero, porque sus respuestas nunca son lo ajustadas, correctas ni distendidas que tu pretendes. Segundo, él tampoco tiene ni idea. Tercero, prefiere dejarse llevar. Y ahí es cuando el diálogo acaba en discusión porque evidentemente no se llega a un acuerdo entre una super agenda, la tuya, y su cheque en blanco…

Esto a la mandona no le pasa, se hace, se dice y se va donde ella quiere, porque eso sí, tiene todos los criterios básicos de una déspota que sabe muy bien que para mantener una relación no hay que fomentar ni la duda ni la participación activa del contrario masculino.

Y como si de un animal en cautividad se tratara el tio que has conocido de toda la vida, muta. Modifica su comportamiento, deja de venir a las cañas de curro, ya no echa el cigarro distendido del día y se escapa todas las tardes como si le fuera la vida en ello vaya a ser que no llegue a ver Pasapalabra con su churri. Y qué decir tiene de su cambio de look, que las camisetas raídas ya forman parte del plantel de trapos para limpiar la casa, porque claro, la mandona te transfiere un gen que te hace permanecer en su madriguera noche y día. Vaya a ser que el desapego haga renacer la personalidad.

Y ahí lo ves a él ataviado de vaqueros altos con polos de rallas cuando hace unos meses te reías al verle la hucha y estabas deseando que llegará de nuevo su cumpleaños para acabar con su camiseta favorita que ya tenía respiraderos propios. Y claro la costumbre hace ley y ahora te llega una Gallardón del amor y te sube las tasas que debes pagar para ver a tu colega a solas y te recorta la posibilidad de seguir contando con su sola presencia, sin acudir a una cena para tres, en la que la tercera en discordia, querida, eres tú.

Y tú que eres dialogante y soltera, sí soltera, eres incapaz de saber lo que es el amor. Clarooo yo hace unos meses estaba mirando sofás para compartir con el amigo de las mariposas que ahora tiene una mandona en su vida. Una mujer que lleva los pantalones, los tirantes, vamos el mobiliario urbano de toda la relación y que es mucho más lista que tú. Ella ha sabido entender la esencia de la unión, las cosas se hacen como yo quiero, ha sabido encauzar el futuro de la pareja, te vienes a casa y punto y es muy comprensiva con la iniciativa ajena, esto se hace así porque yo lo digo… Y la culpa no es de ella, la culpa es de él, que ha dejado empeñada tu amistad por una relación amorosa de lo más íntima… como pa no.

Pero claro tú, soltera, no lo entiendes porque el amor es lo que tiene. Y es verdad, el amor duradero necesita beber del masoquismo propio de la dependencia total para que las fisuras se maquillen con masilla plástica con el paso de los años. Y tú soltera, piensas, que la creatividad, el diálogo y el espacio solo te han permitido saber que ahora vives una relación tenebrosa contigo misma. Una dependencia total por hacer las cosas a mi manera porque así es mejor, por “Marimandi, no salgas de casa así vestida” y este fin de semana vas a pillarte un pedo con tus amigas. Y creo que esta dependencia hace duradera cualquier relación que se precie porque ayuda a mantener dentro de unos límites cualquier bipolarismo que sólo se desata estando solo y conociéndose uno mismo.  

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s