ASUNTOS PENDIENTES…

Image

En la vida de una solterona del montón aprendes que hay que dejar los asuntos de una bien atados. Eso te lo dice tu madre desde bien pequeña, esa educación que nos profieren las progenitoras y que gracias a Dios cala más que el coser, el punto de cruz y el cogerte tú sola los bajos. Hoy Marimandi cierra sus asuntos pendientes.

Desde pequeña he sido una persona conciliadora y siempre que he tenido un conflicto he intentado arreglarlo, el resultado, no siempre salta a la vista pero como mami siempre ha dicho lo importante es participar e intentarlo. Por intentos no será y entonces con la llegada del nuevo año he pensado que terminaré mis asuntos pendientes…

He pasado cuentas con el 2012 y creo que me he equivocado en alguna suma. Sí alguna suma o más bien resta, porque hablar de divisiones, ni seria justo ni equitativo. Vamos a ver… número de rupturas cero… eso empieza bien teniendo en cuenta que el computo de relaciones es de menos uno. Número de ilusiones cientos y número de frustraciones toneladas de mil, porque claro el tamaño de la decepción es directamente proporcional a lo grande de la expectativa. Y aquí queridas nos llevamos la palma, el palmito y el desfile de Jesucristo en la entrada a Jerusalén porque de una mirada hacemos un vida en común y de una palabra un te quiero para toda la vida. Pero la experiencia me dice que nosotras, amantes de la natación y no sincronizada, nos metemos en la piscina (por no llamarlo barro del amor) con más de un palmo de agua y poco a poco vaya a ser que nos dé un corte de digestión.

Y nos metemos porque evidentemente tenemos un reclamo. Y en eso, ellos, son grandes especialistas. En reclamar y crear expectativas. Y es que nosotras, las solteras, ya sean las de nueva adquisición con alguna herida en los tobillos o las que llevan ahí unos callos que no permiten ni la más mínima molestia, somos muy buenas haciendo de un guisante la bola del mundo pero queridos tiene que haber guisante, que por si ellos fuera, en muchas ocasiones desaparecería como por arte de magia.

Y lo digo con todo el peso de la experiencia. Porque 2012 ha sido un fondo de pruebas, un borrón y cuenta nueva, para que 2013 siga siéndolo. Y claro una tiene que  mojarse que hablando de piscina no puedo quedarme fuera con los pies en el agua. Los primeros escarceos con el sexo contrario siempre llegan por los amigos, esos que te ceden sus conocidos para ir emborronando la chorboagenda. Y en primer término te toca el colega dejao o dejador, que al entender que está en un proceso evolutivo semejante se convertirá en un proceso iniciático de los que crean escuela. Tú, que eres una bien mandada, te adentras en eso que se viene llamando cita a ciegas y que termina siendo una situación de la que sacas la conclusión de… nunca había pensado que tener las cosas claras tuviera que llevar aparejado querer algo serio. Frustración 1.

Pero tus amigos que son incansables siguen y siguen. Y con los intentos, los consejos y claro sale la maravillosa herramienta que es Internet. Y ahí te metes tu con un nombre que te defina, buscando, utilizas uno neutro sin apreciaciones ni demasiado sexuales ni demasiado edulcoradas y empiezas a recibir “privados a mansalva”. Y entre cómo eres y de qué trabajas aparece una persona normal, maja, que pega contigo y que te hace pensar que “estas cosas tampoco están tan mal”. Te equivocas. Constatas que la maravilla hecha hombre tiene los ojos puestos en una hay mi son sabrosón, madre precoz, con un trabajo muy enriquecedor y que le hace ver las estrellas. Y tú sigues pensando que las estrellas a 500 kilómetros siguen siendo las mismas pero claro contra tanta sabiduría caribeña tú no puedes ni intentar plantar cara. Frustración 2.

Llegan tus amigas, sí esas maravillosas amigas que te ceden algún polvo frustrado. Y te presentan a un colega con el que empiezas un delirio vía Facebook que vive en tu misma ciudad y con el que no hay manera de quedar. Y ahí con el juego de la seducción que si me gustas, que si tienes lo que tienes que tener, que hay que te haría y nada de nada. Y llega un punto, un punto que pretendes que sea seguido y que se convierte en aparte donde plantas clara. Una noche de cena de amigas, evidentemente, con la vecina del tercero derecha te vienes arriba y le pones los puntos sobre las ies. Y en un arrebato de los tuyos, de maldad suprema, de ironía sagaz y de utilización del lenguaje más antiguo del mundo, los dobles sentidos, te armas de valor y le dices “Estoy como una pila alcalina”, y ahí entre risas, carcajadas y demás acabas con una potencial relación con “yo ahora mismo no quiero nada serio”. Frustración 3.

Y llega el punto en el que los amigos, esos grandes, que no sabes si hacerles un monumento o cavarles una fosa sacan la artillería pesada. Y te comen la cabeza con aquello del mirar en el interior de las personas, y tu forense frustrada, piensas en cómo ser una persona mejor dejando atrás los prototipos. Y te plantas en una cita con un ciclao de discoteca, amante de la herboristería más cara y con un idioma que eres incapaz de traducir a pesar de gastar el diccionario Español-Que pasa neng… Y le das una oportunidad, que no sea por intentarlo, y después de darte la murga diaria, de autoconvencerte que enrollarte con el tío te dará créditos de libre elección en la licenciatura del amor tienes que leer vía sms “que te vaya bien, ya he encontrado lo buscaba”. Y al primero pica, será que no somos orgullosas ni nada y respiras enormemente cuando te das cuenta que estabas siendo una solterona del montón sucumbiendo a las necesidades de toda mujer, la búsqueda de la felicidad en el mercadillo masculino. Ibas a comprar de esa ropa interior que te pica hasta morir y que sólo gastas en nochevieja porque no merece la pena gastarse más de dos euros por pieza, si total se tiene que quemar.

Y después de todo este frenesí te plantas en la carretera y decides que no andas más. Que estás cansada y que te servirá a partir de ahora las maravillosas experiencias que tus amigas de viaje te cuenten. Al final los fracasos en la línea ajena son más llevaderos y las alegrías quizás sean descafeinadas pero no tienes la culpa de que se guste el café pero no puedas tomarlo. Ahora me he pasado a los caramelos de café, a ver los toros desde la barrera y a ser el aguador del equipo de mis cercanas. Un standby hasta que aparezca otra Frustración con trazas de chulo que como a todas nos nubla la mirada como el emparejado que juega a gondolero con la barca ajena y que quiere comer kikos hartito de cebada.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s