SINDROME DE NOVIO A LA FUGA

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Marimandi, una solterona del montón analiza el consabido síndrome de Novio a la Fuga. Hoy he ido al médico y me han diagnosticado una extraña enfermedad llamada síndrome de Novio a la Fuga. He ido al especialista con mi madre y aburrida he ojeado una revista y tachánnn un artículo de la Cosmopolitan me ha detectado esta enfermedad, que no es rara, es de lo más habitual. Al parecer y como apunta el curtido especialista, hombre, como no, la sapiencia masculina siempre tiene un plus, tiene remedio y todo pasa por un cambio de actitud.

El cambio de actitud ya me sabe a ibuprofeno que vale para la resaca, dolores menstruales, dolores de cabeza, musculares… Sí, esa medicina que no venden en farmacias y que toda la gente de tu alrededor genera por si misma como si se trataran de champiñones de agricultura extensiva. Y aquello que todo el mundo aconseja, ya que la automedicación vital es de lo más manido que hay. Y yo acomplejada he leído todo el artículo culpándome por no avanzar, por ser de esa gente común, que aún le pican las heridas y de esa rara especie que funciona poco a poco.

Y me he dado cuenta que como en las contraindicaciones a una medicación, yo cumplo cada párrafo y a pies juntillas. Que mi madre siempre dice que si lo haces, lo haces bien. Y sí cuando conozco a una persona del género masculino y que me atrae pienso en el mañana y no el hoy. MAL: DEBO PENSAR EN EL PRESENTE Y NO EN EL FUTURO. Pues nada cumpliremos la prescripción y saldremos a comernos el mundo en el presente sin pensar en los kilos que podamos pillar de cara al verano. Cambiaré el mundo y mi herencia femenina ancestral que preocuparme por todo, echaré por tierra el bien más preciado entre las féminas de mi extirpe para sucumbir a los consejos de una revista y de todas las mujeres emparejadas, que no felices, de mi alrededor.

Pasando líneas he vuelto a caer en el segundo escalón de la inmadurez amatoria. Ser ansiosa y que se note a la legua lo que pienso, siento y creo. MAL: DEBO DEJAR LA ANSIEDAD PORQUE ESO GENERA UNA SENSACIÓN DE NECESIDAD HACIA EL OTRO LO QUE LES OBLIGA A MARCHARSE. Bien, me volveré aséptica como embasada al vacío y me pincharé algo de Botox para perder expresión, para perder esa magia por la que mi madre siempre sabe si miento, esos ojos chisposos cuando algo me da mucha pena y esa sonrisa de pillina cuando escondo un secreto que claro, es imposible guardar. Y atrás quedarán esas cosquillas delatadoras porque seré el serúm de la anti novio a la fuga.

Y leyendo más allá, aprendo que debo ser una persona segura y que creer en mí misma. Dejar de lado los complejos, las ojeras, los michelines, las pupas labiales, los modelitos que se empequeñecen con el paso de los minutos y sentirme estupenda. Y yo que soy la madre de las inseguridades, que me miro al espejo 80 veces antes de salir para echarme a la calle con un demonio entre los rizos que me dice- Te hace culo, menudo pelo, chica no se como te atreves- debo ser una tía de anuncio de página par. MAL: TU ERES LO MÁS IMPORTANTE Y TU SEGURIDAD PERSONAL ES LO MÁS ATRACTIVO QUE TIENES.

Mutaré como en las pelis y me volveré la madre de las tías buenas que se lo ponen todo y no les sobra nada. Le buscaré un canguro a mi demonio para que me lo cuide hasta que llegue a casa y se vuelva a esconder entre los rizos, porque claro, el ser seguro puede ser como un abrigo sólo te la pones para salir a la calle.

Y llegas al final del artículo y te sientes mal. Como cuando te dicen que has pillado kilos y los tienes que perder o como el seleccionador nacional aleccionándote sobre el colesterol. Y piensas, tengo que cambiar. Y lo sigues pensando. Y hablas con algún confidente y debes cambiar. Llegas a casa te miras al espejo y te grita que debes cambiar. Y tú te sientes mal, porque hija no avanzas, porque no aprendes, porque vas por detrás.

Y ahí te das cuenta de algo tan esencial y tan normal que siempre te dice alguien pequeñito. ¡ESTO NO ES UNA CARRERA! Y te quitas la faja que te oprime el pecho y piensas que tú sabes donde está el camino, que sólo te has distraído un poco intentando volver a él y que no hay ninguna necesidad de correr. Que si ellos van por delante mejor para ti, nadie reparará cuando estés cansada y ralentices tu paso, ni cuando te caigas porque ellos estarán casi en la meta, y es que caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y andar se anda, la velocidad no importa, lo importante es llegar. Y mi psicología, la mía, la de mi velocidad a mí me viene bien. Sé que la panacea la tiene Cosmopolitan y también las mujeres sin photoshop con cuerpazos… yo soy más de otro tipo de revistas de esas que enmarcan los defectos de cerca y con una onomatopeya alusiva.

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