UNA COSA TE QUIERO DECIR…

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Ufff cuanto tiempo hace desde que Marimandi, una solterona del montón no daba señales de vida. ¿De vacaciones? ¿De viaje de placer? ¿En un “brake” ocioso? Sí, sí y más sí. Esa es la respuesta que me gustaría dar a todos aquellos que me paran a golpe de blog como lo hacen por la calle con “que delgada estas”. Y siempre me pasa lo mismo, no sé que se debe contestar ante tamaña pregunta sin esperar una nueva cuestión solicitando la maravillosa dieta. Mi respuesta hasta hace bien poco era “chica los disgustos” ¿pero siempre voy a estar disgustada?… ahora es más bien “la vida que me cuida muy mal”.

 

Esto no se debe contestar a mi vecina de no se que piso porque con dicha respuesta deja su mente volar y no hay nadie ya que la pare. Seguro que con un “ya decía yo” cerraba el caso sobre la investigación de mi profesión oculta. Pero sigamos con lo mío que me disperso… Tras la temida pregunta llega la mirada, de soslayo, pero que quede claro que te están analizando para decir así entre envidia y mala uva “chica no se como te lo has hecho”.

 

Y hablando de uva picada y de vino rancio se me viene a la mente estos meses. Nada que ver con un respiro, que ya llevas más de un año soltera y el tiempo apremia. Hasta tus tías repasan sus agendas mentales como si se tratara de tu listado de contactos de cualquier red social buscando el soltero, el dejado o el que nadie ha tomado aún (alguna tara tiene pero te lo dejan rebajado) con el fin de acabar con el mal llevado estado civil que parece molestar tanto.

 

Aiii ilusas… No saben que la sobrina que se sienta a comer paella frente a ellas cada domingo algún divertimento tiene. Ese por el cual tu hermana te masacra las costillas en cada comida familiar para que le cuentes algo en cuanto recuperes el aliento entre el tsunami de arroz y el dolor en el lateral. Y ella que se huele algo tampoco sabe que tienes un idilio, por llamarlo secreto, con alguien que no pega contigo ni con cola. Ni el mejor pegamento que te compraban a principio de curso y con el que jugabas a pegar papeles en la espalda del “palurdillo” de clase es capaz de acercar posiciones con el que a su vez te pone nerviosa a golpe de whassap.

 

Y las cosas que raras empiezan anormales acaban. Y si tienes a bien de darte oportunidades a ti misma, a pesar de la falta de parecido, pues chica dátelas también cuando te das cuenta que hay diferencias irreconciliables. Pero No. Tú como buena fémina sacas su fusta y golpe va golpe viene. Te pides explicaciones de que por qué no has sacado a pasear ese poder que te has comprado en la Tienda en Casa y con el que se supone que deberías haberlo visto, notado o sentido. Todo ello entre la cara de pava, los ojos de corderito degollado o esos suspiros que se te escapaban con cada mensajito, mirada o caricia. No te das cuenta que “no ce pas posible”. También te echas en cara, morro y a la espalda que echaras a lavar la armadura de mujer fría que sabe lo que se hace. Buenooo, ya puedes ir a por otra que los grilletes de ésta ya no dan o te sobra… tanta dieta es lo que tiene. Te recuerdas, fustigando, qué habrá salido mal, si has sabido dar espacio o simplemente qué es lo que no has sabido hacer para mantenerlo cerca.

 

Le das vueltas, se las das con tu mejor amiga, tu mejor amigo y tu terapeuta y llegas a la temible pero real respuesta, tú has hecho todo lo que estaba a tu alcance… pero… Y dale con el pero, maldito pero, te sigues dando de tortas ante lo que  sin duda es un fallo más en una vida llena de tropiezos y tras un trabajo interior “un flow”.  Puto flow de las narices, será que es la manera moderna de dejarte llevar por un tío varios años más joven que tú que solo piensa en la fiesta, la juerga, en fumárselo todo y en regalarte lo oídos para que tu no le comas la cabeza. Y todo funciona bien, fluye, gracias a las peroratas gratuitas a todas tus amigas que sirven de caja franca para depositar todos tus desvaríos y tus inseguridades cada vez que quedas con el ya sea en directo o a través de citas vía skype de lo más lucrativas.

 

Y llega un día, un mal día, en el que sí se despierta el olfato. ¿Dónde estaba cuando lo necesité? De juerga con el sexto sentido y de pachanga con tu intuición más masculina que nunca que no te habían avisado de que un día como este iba a llegar. Y tachánnn… descubres en una intrusión a los más íntimo de su ser que o bien se ha echado novia, o no la ha dejado de tener o esa amistad no tiene nada que ver con lo que tú habías aprendido hasta ahora. Y tras alguna excusa, muchos silencios, demasiadas pocas explicaciones se abre una pequeña fisura, que crece a voluntad de una, que te permite alejarte y tomar distancia.

 

Tus sonrisas ahora son irónicas y grapadas con destreza para que no se nete tu frio, tu helada postura. Vuestros juegos ahora son molestias, tus coqueteos casi son obligados en respuesta a un comportamiento que ni el propio Kafka hubiera logrado entender y sigues pensando ¿pero qué pasa aquí? Y aiii querida, para santa pregunta bendita respuesta. Ahí la tienes frente a ti, una venida a más porque a menos no se puede, con algún piercing, con cara del mejor amigo hombre, de pelo sucio lacio, con un estilo que ni los ochenta en sus mejores momentos se abre paso, firme y torcido, vaya no eres la única con luxación de cadera, que se piensa la reina del mundo y no se ha dado que su mundo se acaba al otro extremo de una canica. Esa misma que le cabe a través de un canalillo, un canalillo preparado a base de un sujetador tres tallas más pequeño, y que de la lorza hace teta como el que de la pena hace pan para comer a diario.

 

 Y te miras, te pones el pecho en el sitio, te mides la celulitis así a ojo y piensas pues chico has cambiado el sol por la luna. Fría, demasiado explorada, muchas visitas ha recibido ya, con cráteres de grasa bajo un short que ni es apropiado ni adecuado y con esa cara de… Esa cara de… chata me como el mundo ¿Y guapa como te lo comes? De rodillas y con toda la capacidad pulmonar jajajajja. Que bestia soy pero por lo menos tengo respuesta para todo y por eso te digo con mi talla de más y con mi un poco de vergüenza menos “Que sepas que tu eres todo aquello que puede conseguir y yo aquello todo aquello que ansía” (volviendo a la realidad y siendo sensata eso lo has dicho en tu cabeza y en bajito) y te quedas enojada con el mundo, contigo y con él. Con el mundo por probarte de nuevo, tú por no pasar la prueba y con él porque se trata de una revalidad.

 

Y después te creces, delante de una cerveza, una amiga y una conversación que nunca degenera en nada más que risas. Y no dejas de repetir tu próxima incursión en esa barra del bar o en esa conversación virtual en la que no puede faltar “Una cosa te digo, dos escopetas tengo”… Y no las utilizarás, ni lo intentarás pero al final concluyes que la mejor arma arrojadiza eres tú, esa mirada y ese saber estar en el mundo, nadando, buceando y ahogándote de vez en cuando pero siempre “fluyendo”.

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